Creo que todos
conocemos a Sherlock Holmes, lo hemos leído en libros, visto en películas y
hasta en series de televisión, yo en lo personal me considero fanática del
personaje, me parece fascinante como una persona puede llegar a tener un nivel
de razonamiento como el de míster Holmes. Resolver tantos misterios de una
manera tan simple y que para los demás el misterio resulta tan intrincado que
lo encontramos sin solución.
En Estudio en
escarlata, el señor Watson nos detalla el primer caso en el que trabajó con el
señor Holmes, un asesinato que no deja muchas pistas a los ojos de la policía
de Scotland Yard, es por eso que buscan ayuda en Sherlock Holmes, lo invitan a
la escena del crimen para ver si él puede arrojar un poco de luz sobre el
asesinato del señor Drebber. Desde el primer momento en que Sherlock (me
atreveré a llamarlo por su nombre de pila ya que me siento casi como una amiga
muy cercana) llega a la casa de la calle Brixton se va dando cuenta de pequeñas
pistas de las cuales los detectives Gregson y Lestrade no tenían ni idea.
La primera son
las huellas del carruaje y del caballo lo cual indicaban que el carruaje había
estado parado mientras ocurría el asesinato, la segunda pista fueron las
pisadas de los dos hombres al entrar a la casa abandonada lo que indicaba que
uno era de baja estatura y calzaba zapatos caros mientras que el segundo hombre
era de seis pies de altura y usaba zapatos baratos. Al entrar al cuarto donde
se perpetro el asesinato mediante observación detallada y un poco de cinta de
medir Sherlock descubrió que el señor Drebber fue asesinado mediante un veneno,
su expresión facial no dejaba duda que fue obligado a tomarlo; llegó a esta
conclusión por el método de exclusión porque ninguna otra hipótesis se ajustaba
a los hechos. Al llegar a este punto a Sherlock se le presentó la interrogante
del móvil, que pudo haber llevado al asesino a atacar al señor Drebber.
Obviamente no había sido un robo puesto que no faltaba ninguna de las pertenencias
de la víctima, Sherlock descartó también que fuera un asesinato político ya que
los asesinos políticos tienen la costumbre de darse a la fuga una vez que
cometen el crimen, así que la única opción que quedaba era un asesinato por
razones privadas; pero al encontrar el anillo Sherlock se dio cuenta que efectivamente
había sido un asunto privado.
El siguiente
paso fue investigar el pasado del señor Drebber en Cleveland, así que envió un
telegrama y cuando le respondieron se dio cuenta que el señor Drebber había
solicitado una orden de alejamiento en contra de un tal Jefferson Hope. Justo
en ese momento Sherlock llegó a la conclusión de que el cochero y el asesino
eran la misma persona. Ahora solo era cuestión de buscarlo entre los cocheros
de todo Londres, el señor Hope no tenía razón para abandonar su trabajo, además
levantaría sospechas, así que lo más lógico es seguir en el mismo puesto por un
tiempo. De esta manera Sherlock dio con su objetivo mientras que los detectives
de Scotland Yard se fueron por caminos muy diferentes y muy equivocados. Para
comenzar caminaron sobre las huellas que había dejado el carruaje y el caballo así
que sin proponérselo casi arruinan evidencia importante, paso segundo usando su
imaginación creyeron que el asesino era una mujer, una de las cosas que hacen a
Sherlock Holmes tan buen detective es que no imagina lo que pudo haber pasado
al momento de un crimen sino que espera a ver la evidencia para ir ligando lógicamente
las pistas y así llegar a una respuesta. A diferencia de los detectives
Lestrade y Gregson que solo siguieron pistas inútilmente y sin poner verdadera
atención en el caso, Sherlock en muy poco tiempo pudo resolverlo usando (como
ya dije antes) un razonamiento lógico y una observación detallada, lo cual en
mi opinión personal es la base para cualquier investigación exitosa.

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